19 mayo, 2019
  • 19 mayo, 2019

La ilusión de la mentira

Por el 24 febrero, 2019 0 231 Views

-Amado Avendaño Villafuerte-

Desmentir al presidente frente a sus fieles seguidores, no está funcionando porque son precisamente las ilusiones, las medias verdades o de plano las mentiras, es lo que hace que la gente lo quiera tanto.

¿A quién le gusta la verdad? ¿Quién quiere enterarse de que cancelar un aeropuerto, comprar pipas, construir una refinería, cancelar guarderías, son cosas que no le van a beneficiar al país y mucho menos a la gente?

Generaciones enteras han sido educadas con fantasías y promesas que nunca se cumplen, pero que al menos hacen la vida más llevadera en esta permanente crisis que vive este país.

La ilusión del final feliz de la telenovela después de 500 capítulos de sufrimiento, la fantasía de que ésta vez sí llegamos al quinto partido en un mundial o que el Cruz Azul ahora si va a ganar esta vez.

Es cierto, los políticos nunca nos han hablado con la verdad, ni las religiones, ni los amigos. Siempre hay una dulce mentira que nos hace guardar la esperanza de que esta vez todo va a ser distinto.

Sin embargo, lo que pase o deje de pasar en estos seis años, no es únicamente responsabilidad del gobierno de López Obrador y de su estilo personal de gobernar, ni necesariamente de quienes lo eligieron.

Los mayores promotores de López Obrador durante 12 años fueron paradójicamente los últimos gobiernos del PRI y del PAN que generaron el caldo de cultivo, que le dieron la razón a un discurso incendiario ante la

corrupción galopante y cínica, las casas blancas, Ayotzinapa, el amiguismo, los excesos…

Así es que, cómo exigirle a ese pueblo tan necesitado de creer en algo, que haga a un lado las promesas que les mantiene viva la ilusión de un cambio, aún a sabiendas de que pueden ser falsas.

¿Cómo decirles que ese premio que se ganaron el pasado 1 de julio es falso?

En el momento en que el presidente decidiera empezar a hablar con la verdad, el castillo se derrumbaría.

En la película Los últimos tres días hay una cita que viene al caso: “¿Y si optamos por vivir en una realidad fabricada por nosotros? ¿Nos convierte eso en dementes? Y si es así, ¿no es mejor que una vida de desesperación?”

¿Ustedes qué opinan?

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