15 julio, 2019
  • 15 julio, 2019

Mismas mañas

Por el 28 febrero, 2019 0 154 Views

El ayuntamiento constitucional es el gobierno más inmediato en el municipio; éste a su vez delega funciones en los empleados y en las áreas que le sirven para gobernar.

El gobierno es uno y está bien estructurado, para cada tarea tiene una organización, lo único malo es quién lo encabeza y luego quiénes lo manejan y eso es lo que echa a perder todo gobierno.

Eso significa que, quienes asumen esta tarea no están preparados para hacerlo, la mayoría son oportunistas porque ven en ocupar un cargo la oportunidad de ganar dinero SIN trabajar, es decir, por ocupar un espacio que les propicie beneficios sin esfuerzo y eso se repite cada tres años en el caso del ayuntamiento y seis en el Estado y la Federación.

Entonces lo que está mal es el sistema que mantienen para gobernar.

Cuando termina un cabildo entra inmediatamente otro y encuentra desorden y continúa con ese problema porque así lo recibió, ven más fácil seguir así; no se les ocurre cambiar y ordenar lo que está torcido sino que siguen la misma ruta.

En los últimos dos municipales para no regresar mucho, ha sido lo mismo. Gobernó Francisco Martínez, pensaron muchos originarios de esta ciudad, que sería un “buen” gobernante porque es descendiente de empresarios que tienen fortuna y que no habrían robos ni desajustes.

Fue falso; se rodeó de mañosos y como el joven no tenía ninguna experiencia en gobernar sino en administrar sus negocios con la ayuda de sus empleados; dejó que sus colaboradores decidieran a su antojo la administración municipal y acabó siendo un caos, dejaron deudas y borraron los archivos.

Entró Marco Cancino que ése ya traía línea de ser perverso, es decir lo contrario del anterior; presumía de próspero empresario y desde el primer día dio muestra de, no solamente ser un bandido, sino también un peligro para quienes quisieran hacer algo bueno; la corrupción tuvo el descaro mayor y así quedó escrito, pero seguía la cadena desde la presidencia de la república, gobierno del Estado y el ayuntamiento que era el último eslabón.

Hartos los votantes de tanta porquería, apareció AMLO como el salvador del mundo, el honesto, el no mentir, no engañar, no traicionar, no robar y toda la purificación andante que pidió la votación 6 de 6, es decir, que los electores marcaran todas las boletas que tuvieran el logotipo de Morena y ganó, ganando todos los demás.

Como se dice comúnmente: para muestra basta un botón y, al igual que los anteriores, ese botón debió mostrarse rápido pero ya se tardaron; a diario se ve que, en lo que más afecta que es el ayuntamiento, los empleados siguen igual de inútiles y haraganes, que se habla de oscurantismo en las cuentas públicas porque no hay forma de cómo saber lo que reciben y lo que gastan.

En principio, al primer mes de ejercicio se nos prometió a los comunicadores que nos enseñarían el desastre económico que dejó el anterior gobierno pero eso quedó solo en promesa; se dijo que habría una investigación judicial, fue igual, cinco meses después no hay nada y a muchos hasta se les olvidó el gran robo de Cancino.

Cinco meses es mucho tiempo para seguir en el discurso, no se piden obras de relumbrón, ni que cambien al mundo de la noche a la mañana, solo se pide congruencia y eficiencia; que los empleados TRABAJEN, que no mientan, que no engañen, porque cobrar un salario sin merecerlo también es corrupción.

Lo que hay en el ambiente es una gran decepción y la mayoría ya no tiene ánimos para seguir, mejor que cada uno se rasque como pueda, solo hay que estar alerta.

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