25 marzo, 2019
  • 25 marzo, 2019

Pobres, corruptos y mexicanos

Por el 27 febrero, 2019 0 62 Views

-Renéh Avendaño Villafuerte-

Si los mexicanos fuéramos perros (canes, chuchos), nuestro principal padecimiento sería la sarna.

Pero como nuestra genética es humana, padecemos obesidad, pobreza y…CURRUPCIÓN.

Esto es a consecuencia de una “enfermedad” mental: la DISCRIMINACIÓN que en parte ocurre por falta de educación, pero principalmente por escasez de cariño, AMOR.

Nos referimos -sin tanto rollo-, a que carecemos de AUTOESTIMA: “Es el conjunto de percepciones, imágenes, pensamientos, juicios y afectos sobre nosotros mismos. Es lo que yo pienso y siento sobre mí. La satisfacción de cada uno respecto de sí mismo.”

En los perros callejeros, sobre todo los que alguna vez tuvieron dueño y casa, regularmente padecen “sarna demodécica”; consecuencia de abandono y maltrato, porque si no tienen las necesidades básicas -comida y casa-, se descuidan a sí mismos.

Los mexicanos y casi toda Latinoamérica, vivimos bajo el sistema de des-gobierno “capitalista” impuesto por los gringos, que básicamente es “vivir” TODO el tiempo COMPITIENDO contra “quién sea”; y decimos “quién sea” a manera de explicar que NO RAZONAMOS; la sociedad sólo “nos dice” que el ganador “logra” TODO; pero no nos preguntamos si queremos entrar al juego.

Desde niños en la familia hay “consentidos” o “castigados; en la escuela hay “calificaciones”, “competencias” deportivas, “concursos” de aprovechamiento, etc. Con los vecinos existen más apodos despectivos que “buenos”.

Conforme vamos creciendo, nos damos cuenta de que “tenemos” que “cambiar” para agradar a: los papás, los maestros, los amigos, la pareja, el trabajo, el jefe, la iglesia, la “sociedad”; y de esta manera de vivir resulta la discriminación.

Pero, al igual que los Alcohólicos Anónimos, el primer y más importante “paso” para contrarrestar la enfermedad, es el aceptarla; no la discriminación, aceptar nuestras deficiencias y debilidades, conocerNOS tal cual somos y NO negar, ni ocultar, mucho menos disfrazar nuestras faltas.

El famoso bullying se basa en alguna o muchas debilidades de la “victima”, si ésta las acepta, las puede superar, pero si por el contrario niega tenerlas, el principal bulleador es él mismo.

Antes de la ceremonia de entrega de los Premios Óscar” a las “mejores” películas del 2018, el mayor debate, “competencia” o entretenimiento, fue sobre la “posibilidad” de que “ganara” la INDÍGENA Yalitza Aparicio.

Ella RAZONA lo que representa, pero entiende bien lo que significa para ella y simplemente no juega. Yalitza sabe que no pertenece a esa vida, a esa sociedad, a ese juego; y es ella la que los ve “raros”, como cuando vamos al zoológico -o al museo- porque nos regalaron la entrada.

Pero lo más importante es que a ella NO le interesa pertenecer –o no- a esa VIDA; Yalitza sólo analiza lo qué le ayuda a su AUTOESTIMA.

Pero retomemos a los “gordos”, pobres, y corruptos mexicanos, que por falta de cariño y de atención -y educación-, nos hace vulnerables a ser discriminados.

Por instinto natural de protección contra la inseguridad, contra el miedo, el cuerpo humano se “defiende” primeramente con la ansiedad de comer; eso lo sabe el sistema capitalista y nos pone MUY a la mano productos azucarados y grasosos; y evita, -ayudándose de luminosas pantallas (TV, PC, Cels)- que hagamos el mínimo ejercicio.

Cuando ya gastamos “nuestro” dinero y pasamos a ser pobres; el mismo sistema nos mantiene así, dándonos “esperanzas” de regresar a la “vida” anterior. Inventa, programas para los “grupos vulnerables”: los viejitos, las “madres solteras”, los discapacitados, los indígenas y los ahora “jóvenes construyendo el futuro” o ninis.

El tercer y más numeroso padecimiento es la corrupción, que resulta ante la imposibilidad eterna de “ganar”. Casi se puede catalogar como “instinto” social o pecado “capital”.

Hacer trampa es desde acusar con tus papás a tu hermano de que te golpeo para que no le den postre, hasta culpar durante 20 años a los “malos gobernantes” y ya como presidente -y pudiendo comprobarles lo corruptos que fueron-, “otorgarles el perdón”.

Ser gordo (flaco, manco, chaparro, ciego…“FEO” o cualquier calificativo físico) es SOLAMENTE percepción VISUAL de la sociedad hacia una persona, pero cuando esa persona la SIENTE como agresión, es que inconscientemente se rechaza a sí misma.

Ser pobre -y hablamos exclusivamente a la falta de dinero-, no debiera ser una “debilidad”, porque el mayor porcentaje de mexicanos lo somos, es decir, somos mayoría; el problema es que los corruptos NECESITAN de nosotros, pero no tanto de los pobres, sino de los pobres TONTOS. Entonces el corrupto se apoya de la falta de educación del pobre.

A un pobre que sabe defenderse, no lo hacen tonto y denuncia al corrupto; entonces el corrupto cambia de estrategia, -de nombre, de apellido, de color, etc.- para tratar de hacerse…tonto… o “POBRE”.

A los ojos de la sociedad los “gordos” se “curan” bajando de peso; los pobres teniendo dinero; pero los corruptos -aun dejando de serlo-, la sociedad SIEMPRE les guardarán desconfianza.

Entonces los mexicanos para subirnos el autoestima, no necesitamos que Cuarón nos jale a donde está él –que por sus PROPIOS MÉRITOS llegó ahí-; necesitamos SER NOSOTROS, reales, verdaderos y NO APARENTAR lo que queremos ser.

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